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Y tras el beso y los aplausos y más besos dábamos comienzo a el coctel dispuesto en el jardín en donde situamos diferentes puntos gastronómicos y un punto especial ya que el día que se casaron era el día de Santa Ana y San Joaquín (el día de los abuelos) y quisieron regalar algo especial para todas las Anas y todos los Joaquines que acudían a la boda (que no eran pocos..) y montamos este chiringuito tan mono.

Os podéis imaginar el despliegue que se necesita para una boda de 300 invitados, hay que calcular muy bien como disponer los espacios, para que pudieran estar repartidos y sin agobios y sobretodo… con sombra.

En las barras los invitados podían degustar 3 vinos diferentes en los que pusimos unas pequeñas reseñas. Unos vinos diferentes a los que había en el comedor. A todo el mundo le encanto ya que os recuerdo había mucha gente de La Rioja y de Cordoba, dos provincias con paladar.

A parte de lo que el restaurante concreto con los novios para el coctel, ellos querían algo especial, algo de casa y por eso no faltaron los cortadores de jamón y dos carpas en las que poder degustar diferentes productos. En una la llamamos «El rincón de León» (la ciudad en la que fueron a estudiar, se enamoraron y vivieron un tiempo) en el encontramos productos típicos como la cecina, lengua, empanadas… todo súper riquísimo.

 (no tenemos fotos bonitas de estos espacios, después de la ceremonia todo voló)

Y la otra «Uvas con queso saben a beso» en la que podíamos degustar quesos de La Rioja, León y Pozoblanco (Cordoba) todos ellos acompañados con uva blanquilla y roja. En ambos espacios usamos la decoración floral de mano de Nardos Floristas que como siempre decimos, son unas artistas de los pies a la cabeza, y enseguida entendieron lo que la novia quería en cada espacio.

(en muchas fotos nos pilláis ya poniendo las cosas…a mi se me deshizo hasta el recogido..)

Fue un momento en el que todo el mundo arrasó con todo…y es que no podía estar todo más rico. En las bodas normalmente nos fijamos en varias cosas y la comida es una de las cosas a la que más importancia le damos, por eso que tuvieran productos «de casa» hace sentir a la gente cómoda y feliz.

Para ejecutar el Siting Plan queríamos algo divertido y el padre de la novia (mi tio) que es uno de los MacGiver familiares (en todas las familias hay uno..) nos hizo esta pedazo de pizarra que luego nos sirvió de photocall para los invitados 🙂 Un guiño precioso a los novios ya que son profesores.

Os dejo a un par de espontáneos 😉

Y en cuanto a los niños… es mejor contratar el servicio de cuidado porque así dejan a los papas tranquilos sabiendo que los van a cuidar genial y encima se van a divertir. Para eso contamos con la ayuda de Maria, que en el coctel les preparo un picnic genial y durante el banquete estuvo con ellos y después estuvieron jugando en el jardín hasta la hora del baile que ya lo disfrutaron con sus papas.

Durante el banquete fueron todo sorpresas, primero recibiendo a los novios con una jota preciosa armonizada por la tia materna que emocionó a todos y cuando ya parecía que se habían relajado… a mitad de comida todo el comedor nos pusimos en pie a bailar la canción de «Happy» con una coreografía que habían sus amigos enviaron por todos los grupos de whats up… casi les llega a los novios y todo.. y se quedaron F L I P A N D O. Yo también la verdad, es que salió genial.

(Ahora veo la foto de este pedazo de comedor, y sus 32 mesas…y es que me mareo…jajaja no se como lo hicimos..pero todo salió perfecto)

Casi se me olvida… los centros de mesa corrían por parte del restaurante y propuso estos centros verticales que veis en las fotos, y a su pie un librito hecho por la novia explicando cada vino que se tomaba. Muchos venían con curiosidad a La Rioja y la verdad es que es un tema perfecto para poder hablar entre dos familias y empezar a conocerse para convertirse solo en una brindando.

Como libro de firmas querían hacer algo original y se les ocurrió ya que los invitados venían de muchos sitios, en cada mesa colocaron unas postales personalizadas que firmábamos por parejas, y en las postales se veía fotos de los pueblos o ciudades de los que venia la gente. Luego al fondo del comedor todos teníamos que pincharla en el punto del mapa que correspondía. Dicen que les dio mucha pena sacar todas las postales del mapa, pero desde luego que es el álbum de postales que mejor van a guardar de todos.

Y por ultimo como recordatorio para los invitados, dieron una bolsa kraft en la que había una botella de Bodegas Altún y otra botella de Aceite ecológico Cordobés… dos productos típicos de ambas tierras, no podían haber  acertado más.. porque adoro los regalos que se les puede sacar partido 🙂

Para leer M&E, un amor para siempre parte I pincha aquí

Espero que os haya gustado, próximamente el desenlace… 😉

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1 Comment on M&E, un amor para siempre II

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